La pandemia del coronavirus y el confinamiento han hecho que redescubramos nuestras casas como los hogares que son. Ahora más que nunca, nos acogen, protegen y ofrecen espacios para el entretenimiento en una época marcada por la distancia social.

Si antes de la covid ya habíamos conquistado ciertos entornos domésticos –patios, terrazas y jardines privados– para los juegos al aire libre, la epidemia global ha despertado un renovado interés por la dimensión lúdica de la vivienda.

Veamos dos imágenes de mondo ludens particular. A la izquierda, un lugar ameno natural indoor a modo de trampantojo: Refugio para un recuerdo, el tapiz-alfombra de lana recuperada anudada a mano por la artista visual argentina Alexandra Kehayoglou. Para contemplar o utilizar. Y a la derecha, una idea del arquitecto surcoreano Moon Hoon que haría más llevadero otro encierro por fuerza mayor: la biblioteca familiar dispuesta en gradas con tobogán integrado, todo de madera.

Así, columpios, toboganes, parques infantiles, casitas de madera, tirolinas y camas elásticas se han convertido en básicos para amenizar cuarentenas.

Parque Pagoda y Casita Flam

                                                                                                                                                                                                         

Columpios dobles de Masgames con asiento para bebé, escalera de cuerda, ovni, balancín y barca.

 

Y junto a los básicos están los clásicos, en ocasiones de puertas para dentro: un billar en el salón, un rocódromo junto a la cama o anillas de acrobacias suspendidas del techo en la habitación del peque, el indispensable correpasillos, una piscina de bolas para cuando en la de fuera ya no apetezca bañarse, un futbolín en el porche, una rayuela previa al césped (que en verano se conecta a la manguera), o incluso un columpio para adultos, en el que darse un respiro al final de la jornada, o inspirarse, en caso de teletrabajar en la nueva normalidad.

Por cierto, los accesorios para parques infantiles jugarán un papel estelar para multiplicar la diversión. El tobogán del parque Belvedere puede intercambiarse por una barra de bombero. Y una boya, un trapecio, los asientos bolsa y nido, la base para pies y una cuerda para trepar contribuirán igualmente.

A todo este ocio tan saludable en movimiento queremos añadirle un poco de disfrute intelectual. Lo proporciona cada mes a domicilio Oks&bo, una suscripción literaria sorpresa para pequeñ@s lector@s (idioma a elegir), que, además de un libro de reciente publicación escogido con cariño y adecuado a cada franja de edad (0-2, 3-7, 8-11), incluye guía de lectura, una manualidad para reciclar la caja de cartón que te llega, e ilusionantes extras.

¡Y es que el tiempo pasa volando si te diviertes, también entre cuatro paredes! Como para no querer salir de casa.