El mercado mundial está en constante movimiento y la pandemia del virus COVID-19 ha afectado en muchos aspectos a la economía mundial. En este artículo te explicaremos las consecuencias del efecto COVID-19 en el mercado global: el incremento de precio del transporte de mercancías y de las materias primas y las razones que nos han llevado a esta situación.

Después de que la economía estuviese detenida durante unos meses, el consumo de muchos productos se ha disparado y la industria ha repuntado muy rápidamente en múltiples sectores. Esto ha provocado que se agoten las materias primas necesarias para sectores tan distintos como automovilismo, construcción, desarrollo tecnológico y empresas que trabajan con otros materiales como la madera o el acero. En Topludi, empresa del grupo Masgames, vendemos y fabricamos muchos juegos con madera y utilizamos componentes de acero. Y, en consecuencia, somos una de las muchas empresas y sectores que ha visto cómo este incremento de precio global repercutía en el coste de sus productos.

¿Por qué el precio de la madera se ha incrementado tanto en tan poco tiempo?

En los meses anteriores a la pandemia el precio de la madera había tocado fondo, pero el confinamiento lo cambió todo. El principio de este aumento del precio de la madera lo situamos en Norte América. Debido al efecto COVID-19 y el confinamiento, muchos norteamericanos decidieron instalarse en nuevas viviendas. Las casas unifamiliares fabricadas con madera, tan propias de los Estados Unidos, ofrecían más espacio y permitían hacer más vida al exterior, a pesar de no tener libertad de movimiento. Y esta fue la elección de una parte importante de los ciudadanos americanos en busca de un nuevo hogar. Pero incluso los que no optaron por comprarse una nueva vivienda de madera, hicieron reformas en casa y aprovecharon, por ejemplo, para actualizar sus muebles (algo que quizá nos sea más familiar).

Como hemos explicado, veníamos de unos niveles de precio y consumo de la madera muy bajos. Tanto, que incluso algunas fábricas cerraron poco antes del “boom”. Pero cuando la tendencia cambió tan repentinamente, ya no había tiempo de reacción. La menor capacidad de producción y la mayor demanda cogieron desprevenidos a los aserraderos, que empezaron a tener problemas de aprovisionamiento mientras la demanda no dejaba de aumentar.

A esta situación se le suma el cambio climático. Las condiciones climatológicas actuales amenazan cada vez más la explotación forestal. El aumento año tras año de las temperaturas favorece el crecimiento de plagas de insectos que llegan a devorar bosques enteros. Y por supuesto, a más calor, más riesgo de incendios forestales, que suelen afectar a hectáreas de explotación de madera.

Ante esta tesitura, el mercado aplica su norma: como hay más demanda que oferta, hay incremento de precios. En el caso de la madera pasando de los 357 dólares de media por tonelada a los 1100 dólares de media por tonelada actuales.

Este incremento de precio también afecta a otros materiales tan básicos como el acero. En el caso de los metales, el acero ha visto incrementado su precio en un 72%, y el aluminio en un 56%. El cobre casi ha duplicado el precio.

El transporte, factor clave en el incremento de precios.

Este fenómeno ha ido de la mano de un incremento pronunciado del transporte, sobre todo el transporte de mercancías por vía marítima: los contenedores que vienen de Asia. El efecto COVID-19 ha provocado que la demanda de productos de toda clase en todo el mundo–y más concretamente en China- se haya disparado tanto que los barcos ya no tienen suficiente capacidad para transportar toda la mercancía. Tampoco existe la cantidad de contenedores necesarios para transportarla y muchos de los contenedores que llegaron a Europa y América llenos de material antes del cierre de fronteras por el efecto COVID-19, siguen aquí. Eso implica que no solo no hay suficiente espacio ni disponibilidad para enviar nueva mercancía desde Asia, sino que una parte importante de estos contenedores ni siquiera se encuentra en origen para volverlos a llenar.

Habitualmente, el tráfico marítimo de mercancías entre Occidente y Oriente supone que los contenedores que llegan llenos de mercancía a Occidente vuelvan también llenos de mercancía a Oriente. Es otra clase de mercancía, exportaciones desde Europa o América hacia China y Asia en general. De este modo, se aprovecha el viaje de vuelta y se reducen y comparten costes. Pero en esta ocasión China está pagando para que estos contenedores vuelvan urgentemente a Asia –vacíos, claro- para no perder capacidad de suministro. ¿Y qué sucede? Que el precio del retorno de los contenedores no lo paga quien exporta hacia Asia, sino el mismo fabricante asiático. La consecuencia es un mayor coste de transporte para el fabricante asiático, que por supuesto repercute al consumidor final en forma de incremento de precio.

En el siguiente gráfico podrás observar la línea del incremento y descenso del precio que ha supuesto enviar un contenedor de mercancía de 20 pies (6 metros) desde enero de 2014 hasta noviembre de 2020. Es muy claro a simple vista que en noviembre de 2020 ha sido el registro más elevado de este periodo coincidiendo con el incremento de precios que te estamos explicando en este artículo.

Otro factor importante que ha repercutido en el incremento de precio del transporte es el petróleo. Desde el año pasado, cuando el precio del petróleo bajó a mínimos, éste se ha incrementado en un 77% y sin previsión que vuelva a bajar a corto plazo. A ello también se le suma el precio de emisión de CO2. Lo que hace un año costaba 23.33€/tonelada de CO2 emitida, ahora mismo se sitúa en los 51.85€/tonelada de CO2 emitida, lo que es más del doble. Este es un factor que también ha tenido su importancia en un fenómeno que todos hemos notado, independientemente de lo compramos unas u otras cosas: el precio de la electricidad.

Efecto COVID-19 y el cambio en las pautas de consumo.

¿Por qué sucede este fenómeno? ¿Por qué, de repente, la industria ha crecido tan rápidamente y ha generado este incremento de precios tan importante? La respuesta está, de nuevo, en la pandemia y la crisis de la COVID-19. El confinamiento ha provocado que todo el mundo se haya quedado en casa sin salir, sin gastar y sin consumir. Incluso cuando ha habido medidas menos restrictivas, tampoco hemos podido aprovechar nuestro tiempo libre en el exterior como lo hacíamos antes. Hace solo unos meses, una parte importante de nuestro dinero lo gastábamos en ocio, viajes y restauración. Pero venimos de unos meses en los que no hemos podido gastar nuestro dinero del mismo modo en el que lo estábamos haciendo y el comportamiento general ha sido gastarlo en otras cosas: bienes materiales. El tercer sector, el sector de servicios, ha sufrido un fuerte castigo a favor de la industria y producción de bienes, que ha incrementado sus ventas, sobre todo mediante internet.

Debido al cierre de fronteras de China durante unas semanas por el efecto COVID-19, los vendedores occidentales se han quedado sin stock de sus productos y de sus materias primas para fabricar, ya que durante la pandemia han vendido la mayoría (o casi todos) los productos que tenían disponibles. Pero en cuanto China ha reabierto sus fronteras, todas las empresas han tenido que llenar de nuevo su almacén y volver a comprar material en grandes cantidades para poder seguir vendiendo. Todas las empresas han hecho lo mismo: reabastecerse. Y todas lo han hecho al mismo tiempo. Una vez más, ha habido más demanda que oferta.

¿Cómo y cuándo acabará esta situación?

Los expertos coinciden en que nos encontramos ante una situación transitoria y que, en cuanto la sociedad recupere las pautas de consumo previas a la COVID-19, descenderá poco a poco la demanda de bienes materiales, volveremos a consumir ocio y servicios y los niveles de demanda de materiales y productos llegados de Asia volverán a sus niveles habituales. Pero, ¿será esta estabilización un motivo suficiente para que los precios de materias primas, de transporte, de petróleo y de los bienes en general desciendan? ¿Podremos volver a comprar a los precios que antes comprábamos? ¿O este incremento de precios ha venido para quedarse, indistintamente de que la economía mundial se recupere de este pico?

Para este artículo nos hemos basado en fuentes de información propias, de nuestros distribuidores, y en los siguientes enlaces:

África Semprún / Vicente Nieves, 15 de febrero de 2021, << El precio del transporte marítimo se triplica y no volverá al nivel pre-Covid >>, El Economista

Teccontainer, 6 de mayo de 2021, << 3 Reasons for the rise in the price of maritime transport >>

Marc Torras, 1 de diciembre de 2020, << Why are the containers so expensive lately? >>, Gisptechnic

Budget Shipping Containers. co. uk, << Why are shipping containers so expensive right now? >>